Proyecto/Obra
2000/2003
Localización
Tentegorra, Cartagena
Superficie
475,73 m2
Tipología
Vivienda unifamiliar aislada
Cliente
Privado
Tipo
Encargo
Estado
Construido

Situaciones contrapuestas son lo que quizá con mayor persistencia ha influido en la génesis del proyecto de esta casa unifamiliar en Tentegorra, una zona de baja densidad de población dentro del término municipal de Cartagena (Murcia). Situaciones en las que la tensión provocada por el encuentro de hechos poco reconciliables provocan elementos de interés que enriquecen el hecho arquitectónico. En este caso, el proyecto debía adecuarse a varias de estas “coincidencias”, en un lugar con acontecimientos dispares, como el de estar el solar situado a escasos kilómetros del mar y en cambio tener como únicas vistas sugerentes las de una montaña, el Roldán, aunque sin ser tampoco aquel un paisaje de topografía complicada que sugiera de forma casi automática secciones interesantes, sino que se trata de un terreno prácticamente plano a los pies de la montaña. También tiene tintes de desconcierto el cambio en la secuencia de llegada, donde un fantástico pinar que recibe al visitante a lo largo de la carretera de acceso a la zona se convierte de repente en jardines anodinos de una urbanización de edificaciones anodinas. Por último la parcela, generosa en dimensiones, repele la aplicación del esquema de funcionamiento que a priori parece óptimo, a saber, el basado en la separación entre circulaciones pública y privada, con la apertura de la casa a la zona donde está el mejor soleamiento y las mejores vistas. En este caso, con el sol, las vistas y la fachada de la parcela todos del lado sur, los distintos registros se mezclaban y se requerían medios diferentes de organización.

El programa demandado por los clientes hace hincapié en la consideración de los espacios de relación con el jardín, en los que encuentros familiares y de amigos pudieran tener lugar con comodidad y holgura. La cocina se interpreta como centro desde el que atender tanto el porche-comedor de verano como el comedor de invierno integrado en el salón. Dos chimeneas, una en el salón para combatir el frío invernal, y otra que acoja la barbacoa y la cocina a un tiempo, constituyen el núcleo de la casa en torno al cual la vida familiar se desarrolla. Así mismo, se entendió desde principio que lo ideal era el desarrollo del programa en “una sola planta”.

Con estos condicionantes, el esquema resultante es sencillo: se trata de una “planta” principal que se enrosca en torno a un núcleo construido de cocina y chimeneas y sube un nivel para buscar las vistas y generar bajo el volumen construido el espacio del porche-comedor de verano, de manera que la relación entre los espacios vivideros y servidores es satisfactoria. El volumen de la entrada se inserta como soporte y conexión para la planta alta, y separa, a modo de zaguán, la llegada de la parte privada del porche. La formalización pretende reflejar al máximo el esquema de organización: el cuerpo de planta baja se realiza con elementos más apegados al propio terreno, como es el ladrillo con revestimiento continuo, mientras que tanto los elementos que se insertan así como el cuerpo que se “esfuerza” por elevarse se construyen de hormigón.

Fotografía:
David Frutos